Respecto de SpaceX, Musk rechazó implícitamente que sus contratos estatales constituyan por sí mismos un privilegio empresarial y defendió la competitividad de los servicios ofrecidos. “Los contratos de SpaceX con el Gobierno son TANTO el mejor producto COMO el precio más bajo”, afirmó, aunque no presentó en esa publicación una comparación detallada de precios con otros proveedores.

El empresario también reveló sus previsiones sobre la participación del sector público en los ingresos de la compañía aeroespacial. Según explicó, la facturación proveniente del Gobierno representará menos del 10% de los ingresos totales de SpaceX durante este trimestre y caerá por debajo del 5% dentro de un año, estimaciones con las que buscó destacar la menor dependencia de la empresa respecto de los contratos federales.
“Encantado de cancelar cualquiera que el Gobierno no quiera. ¡Solo díganlo!”, concluyó Musk, trasladando a las autoridades estadounidenses la decisión de identificar los acuerdos que consideran “innecesarios”.
