Neuquén se prepara para regresar al mercado internacional de capitales por primera vez desde 2017, respaldada por el fuerte crecimiento de los ingresos generados por Vaca Muerta y por una mejora en la percepción de los inversores sobre la capacidad financiera de la provincia.
El Gobierno neuquino iniciará una gira en Nueva York con el objetivo de captar hasta u$s500 millones mediante la emisión de un bono bajo legislación estadounidense. El título tendría un vencimiento de entre cinco y siete años, mientras que la tasa de interés buscada se ubicaría en un rango de entre el 7% y el 8%.

La operación representa uno de los movimientos financieros provinciales más relevantes de los últimos años y tendrá como principal respaldo la expansión de la actividad hidrocarburífera. Los ingresos derivados de las regalías petroleras y gasíferas permitieron fortalecer las cuentas públicas y reducir las dudas sobre la capacidad de pago de Neuquén.
El proceso de fijación del precio del bono se realizará el jueves. La estructura contemplaría pagos anuales de capital durante 2032, 2033 y 2034, mientras que los intereses se abonarían de manera semestral. A diferencia de otras emisiones anteriores, los títulos no contarían con una garantía directa sobre las regalías.
Fuentes del mercado estimaron que la colocación podría concretarse con un rendimiento cercano al 7,5% o 7,8%. Como referencia, los inversores observan actualmente los bonos emitidos por la Ciudad de Buenos Aires, que operan con tasas de entre el 6,77% y el 7,34%.
La mejora financiera de la provincia también fue reconocida recientemente por la calificadora Fitch, que elevó en junio la nota de la deuda neuquina de largo plazo en moneda extranjera y local desde “CCC-” hasta “B-”. La entidad destacó una reducción del riesgo de refinanciamiento, el equilibrio fiscal y el crecimiento de los recursos propios.

La Legislatura provincial había autorizado en 2024 una emisión por hasta u$s500 millones, pero la herramienta recién será utilizada ahora. Según lo establecido, el 70% de los fondos obtenidos deberá destinarse a obras públicas, mientras que el 30% restante podrá conservarse como reserva para afrontar compromisos de deuda.
La operación se produce en medio de una recuperación del acceso argentino al financiamiento internacional. Desde las últimas elecciones, las colocaciones de empresas y provincias alcanzaron aproximadamente u$s17.400 millones, con una fuerte participación de compañías vinculadas al sector energético.
