El informe independiente The Rape Gang Inquiry Report, impulsado por el diputado británico Rupert Lowe y publicado el 16 de junio, reveló que niñas víctimas de bandas de grooming en el Reino Unido habrían sido traficadas fuera del país y enviadas a destinos de mayoría musulmana,donde fueron sometidas a matrimonios islámicos.
La investigación, de 219 páginas y liderada por sobrevivientes como Sammy Woodhouse, recoge testimonios de víctimas, familiares, denunciantes y especialistas. El documento expone cómo estas redes de explotación sexual operaron durante décadas en distintas ciudades británicas, con un patrón reiterado de captación, abuso, tráfico interno, silencio institucional y control sobre menores vulnerables.

La investigación sostiene que las víctimas eran en su mayoría niñas británicas blancas, muchas de ellas provenientes de sectores vulnerables, que eran contactadas por hombres adultos, manipuladas con alcohol, drogas o regalos y luego trasladadas a casas, hoteles, restaurantes o taxis donde eran abusadas por grupos organizados. En algunos casos, según el documento, las niñas también habrían sido enviadas al exterior para impedir denuncias, sostener el control sobre ellas y reforzar una lógica de “propiedad” por parte de los abusadores.
Uno de los puntos más fuertes del informe señala que algunas víctimas fueron traficadas a Medio Oriente para ser sometidas a matrimonios islámicos. También se menciona la existencia de testimonios sobre intentos de traslado a Pakistán y otras regiones, lo que llevó a legisladores británicos a reclamar una investigación nacional específica sobre tráfico internacional, trata y esclavitud moderna vinculada a estas redes.
urió al caer de un balcón mientras huía de un inmigrante musulman.” data-photo-id=”1415474″ data-original-filename=”PORTADAWEB-TiaLangdonjpg_e0f08086fa7c_753c9cbe4720.webp”>El informe atribuye el fenómeno principalmente a bandas integradas por hombres de origen pakistaní y musulmán. La auditoría encargada por el Gobierno británico en 2025 había advertido que las autoridades evitaron durante años registrar o analizar con precisión la etnia de los perpetradores por temor a acusaciones de racismo, aunque también reconoció evidencia local de una presencia desproporcionada de hombres de origen asiático en casos de explotación sexual grupal.
La cifra más citada del informe habla de al menos 250.000 víctimas desde mediados del siglo XX. Sin embargo, no se trata de un conteo oficializado -dado que el gobierno laborista operó deliberadamente para evitar la trascendencia-, sino de una estimación basada en extrapolaciones previas
