Más del 30% de las personas que viven en pareja o con familiares tuvo algún tipo de fricción vinculada al manejo del dinero para gastos comunes, según un relevamiento de la consultora Focus Market para Naranja X. La falta de organización no solo afecta las cuentas del hogar: también consume tiempo y repercute en la convivencia.
El estudio, realizado sobre 3.850 casos en todo el país, identifica una “factura invisible”: un costo económico, social y emocional asociado a la coordinación de los pagos, la falta de rendimiento de los fondos y los desacuerdos sobre quién aporta y cuánto.
Aunque los pagos digitales ganaron terreno, la administración de los gastos compartidos sigue apoyándose en transferencias dispersas, mensajes de chat y planillas caseras. Alquileres, servicios, expensas y compras del supermercado demandan una coordinación que muchas veces queda repartida entre distintas personas y cuentas.
Gastos compartidos y discusiones por dinero
Más del 80% de las familias dedica tiempo semanal a coordinar pagos y corregir errores, según el relevamiento. Para quienes destinan más de dos horas mensuales a estas tareas, la carga supera las 24 horas al año de burocracia doméstica.
Las dificultades también impactan en las relaciones. Casi tres de cada diez personas afirman haber tenido discusiones por dinero durante el último año, mientras que un 34% prefiere no reclamar lo que le corresponde para evitar conflictos, aun cuando eso implique asumir un gasto de su propio bolsillo.
Si bien la restricción de ingresos explica casi la mitad de los desacuerdos, el 40% de las fricciones responde a fallas de gestión, como olvidos, falta de transparencia en los aportes y mezcla de cuentas personales con fondos colectivos.
“Compartir gastos no es solamente decidir cuánto aporta cada persona. También implica coordinar vencimientos, saber qué se pagó, quién tiene pendiente una tarea y dónde está el dinero hasta que llegue el momento de usarlo. Cuando esa información queda repartida entre cuentas, mensajes y comprobantes, aumenta la posibilidad de olvidos y diferencias que podrían evitarse con una administración más ordenada”, explica Damián Di Pace, director de Focus Market.
Siete de cada diez no ponen a rendir la plata para gastos fijos
A la carga administrativa se suma un costo de oportunidad: siete de cada diez encuestados no ponen a rendir el dinero destinado a cubrir los gastos fijos, aun cuando se trata de compromisos con fechas y montos previsibles.
El relevamiento detalla que el 38% deja esos fondos en cuentas personales sin remuneración, un 22% los transfiere por adelantado a quien administra los pagos del hogar y un 10% los mantiene en efectivo. Apenas tres de cada diez utilizan cuentas con rendimiento para el dinero común.
“A medida que se digitalizaron los pagos, mover dinero dejó de ser el principal obstáculo. El siguiente paso es administrarlo mejor mientras espera ser usado. En gastos con fechas previsibles, ordenar el flujo y evitar que la plata quede ociosa puede mejorar la economía del hogar sin necesidad de modificar su nivel de ingresos”, agrega Di Pace.

Cómo funciona la cuenta compartida de Naranja X
En este contexto, Naranja X presentó Cuenta compartida, una herramienta para organizar fondos destinados a gastos colectivos, como el supermercado, los servicios, el alquiler, un viaje o un regalo entre varias personas.
La aplicación permite crear hasta tres cuentas compartidas, además de disponer de una cuenta personal en pesos y dólares y una cuenta negocio para administrar por separado los fondos de actividades comerciales o proyectos.
Cada cuenta funciona de manera independiente, por lo que el dinero personal, el del negocio y el de los grupos se mantiene separado, aunque el usuario puede visualizarlo desde una misma aplicación.
Con esta propuesta, la fintech, que informa contar con más de 10 millones de clientes en el país, busca ampliar sus herramientas de administración del dinero a los gastos que se comparten entre parejas, familiares y otros grupos.
